jueves, 27 de diciembre de 2012

La Ira


Cuando te agarra La Ira es complicado.
Te dan ganas de romper, pero te daría mucha bronca arreglarlo.
Te dan ganas de mandar todo al carajo.
¿Pero quién mierda va ir a buscarlo?

Cuando estás tan enojado, te gustaría que de tu lengua salgan trompadas.
Que de tus pasos se desprenda una coreografía de patadas ninja.
Quisieras que te manden con Mambrú a la guerra.
Para defender lo indefendible, sólo por el gusto de pelear.

Se te cansa rápido la cabeza. El 'celebro'.
Se te quedan quietas las manos.
Tus pies no caminan a ningún lado.
Y te duele el corazón. O lo que sea que sienta.
Y después te lloran los ojos. Se te aflojan las piernas.

Es que la gente enojada no está 'chocha'.
La gente enojada está triste.
Y no sabe por qué.
Y por eso se enoja.
¿Como los chicos, vio?

domingo, 30 de septiembre de 2012

Siempre y cuando no nos hagamos los boludos


Siempre y cuando no nos hagamos los boludos, se puede respirar profundamente lo que no se sabe.
No pesan las mañanas. No dan miedo las noches. No negamos la fatiga, y sentimos tranquilidad
en reconocer las limitaciones de nuestra propia humanidad. Vamos para donde apunta nuestro propio caloventor. Caemos por nuestro propio peso. Saltamos impulsados por nuestras propias piernas.
Con un único destino final, el que se haga al elegir...

Si por una de esas causalidades, en esta vida llena de oportunidades, no nos hacemos los boludos, conectamos con eso único: nosotros mismos. Libres de la pulsión que nos mata y del mandato que nos condena, las personas (y por qué no las agrupaciones de personas) sentimos que somos algo, sólo si nos entregamos por un rato a la promesa de "la nada". Nada menos.

Y llega la completitud. Sentimos que los que más queremos y más disfrutamos disfrutan, y quieren. Su bienestar, su plenitud, su satisfacción se comparten con la nuestra. Aunque sean diferentes. La diferencia ya no importa. Nos hacemos amigos en la desigualdad. Nada menos.

Se vive en la sorpresa permanente de compartir la 'otredad'. Se disfruta el encuentro, la conexión con el otro. Y así como quien no quiere la cosa, humanizado y todo, siente uno gratitud para con uno mismo y los demás. Siempre y cuando no nos hagamos los boludos…

martes, 21 de febrero de 2012

Felices 92

No es por hechar de menos, ni por ser reprochón.
Pero Kennedy 6042 está vacía, te extraña acá el malón.
La falta nos cuesta a nosotros los terrestres,
que buscamos entre recuerdos traerte, cueste lo que cueste.

Y esa sonrisa pícara que de vez en cuando recuerdo,
me hace pensarte contento, vos con “la guadaña” te pusiste de acuerdo.
Te suelto, y me acuerdo del beso de la peña en la residencia,
de tu tren, de tu viaje, y de tu vieja que espera allá pampa abierta.

Se complica, desde acá abajo, decirte por un rato adiós,
porque el más viejo de mis amigos, hoy, tendría noventa y dos.
Pero pa´ no ser miserable me voy a colgar de tu sonrisa,
y no voy a ser menos, hasta mis 91, sarna con gusto no pica.

¡Felices “tantos años” como los que me acuerde de vos Nono!
Arroz con leche, budín de pan y orejas de chancho para todos y todas.